CINE | PLANETA THOR

noviembre 03, 2017


Una más de Marvel y van…

—Por Branko Aime—

Cuando comenzó a proyectarse Guardianes de la Galaxia 3 en el cine, había varias cosas que no quedaban del todo claras. Por un lado estaba el hecho de que Cris Pratt se había dejado el pelo muy largo, por el otro, hacía muy poco tiempo que la segunda entrega de la saga había sido estrenada. También molestaba el hecho de usar "Immigrant Song" de Led Zeppelin, una canción de 1970 alejada de la estética ochentosa de Guardianes. Por último y más importante, no dejaban de aparecer referencias a mitos nórdicos y diálogos innentendibles sobre el fin de Asgard.

Algo estaba claro: ésta iba a ser una película extraña.



Para el sexto chiste, es decir unos 3 minutos del comienzo de la película, pudimos comprender qué estaba pasando: estábamos ante la nueva entrega de la peor saga de Marvel, Thor, y nos llevamos una grata sorpresa.

Thor es una saga con poco amor dentro del MCU (Marvel Cinematic Universe), su primer entrega se utilizó para introducir personajes necesarios en la trama de Avengers, y un poco más. La segunda llegó en un momento extraño dentro de la continuidad en la que nada muy importante pasaba, por lo que se dedicó a divagar, expandir personajes innecesarios e introducir elementos para establecer otras sagas.

La tercera película mostró que le importaba muy poco todo lo anterior y decidió tirar absolutamente todo al tacho y arrancar de cero. Manteniendo ciertos elementos místicos y la continuidad del MCU.




THOR: RAGNAROK SE DEDICA A PASARLA BIEN, SER RIMBOMBÁSTICA Y FRENÉTICA, MATARSE DE RISA DE SÍ MISMA, LLENAR LA PANTALLA Y LOS DIÁLOGOS DE REFERENCIAS, Y EN POCAS PALABRAS, HACER BUEN CINE.





Thor (Chris Hemsworth) regresa a su hogar luego de vagar por el universo, se encuentra a Loki (Tom Hiddleston) sustituyendo a Odín (Anthony Hopkins) y por motivos intrascendentes, su hermana Hela (Cate Blanchett) se queda con el trono de Asgard y destierra a los hermanos. Hasta aquí los elementos místicos, porque a partir de este punto Thor: Ragnarok se convierte en Planeta Hulk, o al menos la versión diluida que el MCU nos puede dar.

Thor cae en Sakaar, un planeta dominado por el genial Jeff Goldblum en su papel del Grandmaster, un celestial, ente extremadamente poderoso del Universo Marvel. Allí se encuentra con Hulk (Mark Ruffalo), su antiguo compañero de trabajo y convenientemente con una Valkiria, interpretada por la exquisita Tessa Thompson. Thor: Planeta Hulk continúa deleitándonos hasta los últimos 20 minutos del flim, cuando volvemos al aburrido Ragnarok, que se resuelve de manera patética, no por ser mala, sino por ser, una vez más, una enorme pelea en CGI que no tiene impacto en absolutamente nadie.

Lo interesante de Thor: Ragnarok es este enorme tramo medio en que se transforma en una ópera espacial, deleitando con colores brillantes, alegres, alejados de Guardianes de la Galaxia para crear un estilo propio, distintivo, que es a la vez alegre y caótico.





Dentro de Planeta Hulk encontramos cameos a personajes vitales del cómic homónimo, pero pasados por un filtro de comedia ridícula que le sienta como anillo al dedo a la película, aunque profana los personajes tan amados por los fans del cómic original. Korg es el pináculo de estos cameos, con la voz del propio director Taika Waititi, llena de brillantez y absurdo en cada escena en la que aparece y ninguna de sus bromas aburre en ningún momento. Quienes esperen la solemnidad y estoicismo de Planeta Hulk abstenerse de ver esta película.

Más allá del aspecto visual, que va desde fantástico en ciertas escenas de Sakaar a bonito en otros, pasando por promedio y llegando a mediocre en ciertas escenas de Asgard,





LO REALMENTE IMPONENTE DE THOR: RAGNAROK SON SUS PERSONAJES.





Nadie se toma demasiado en serio su papel, reformulando la manera en que los personajes actúan para sacar el aspecto más cómico en cada caso. Chris es el más cómodo en este aspecto. Ya había demostrado sus dotes cómicas en pequeños cortos que Marvel lanzó en redes sociales y aquí se luce al ponerse en situaciones que escalan en ridiculez.


Cate Blanchett puede pasar de ser imponente a sacarte una carcajada de una frase a otra, pero además su intensidad y sensualidad roban la cámara. Mark Ruffalo, Tessa Thompson, Jeff Goldblum, Tom Hiddleston, todos ellos están dispuestos a subirse al tren del absurdo y cada uno excede las expectativas. El único que parece sentirse incómodo es Anthony Hopkins que aparenta querer terminar sus escenas y no aparecer nunca más en una película de Marvel. Mención especial merece Natalie Portman y su grupo de amigos por no aparecer en la película y arruinarla.

Quiza el punto más fuerte y flojo de Thor: Ragnarok es su constante revisión y referencia. Las películas de Marvel parecen ser una especie de parásito que se retroalimenta de sí mismo, re diseñando escenas, re contando historias, reformulando chistes. Las primeras veces que Thor lo hace le suman mucho a la experiencia, pero para el final de la película terminan cansando.

En el final, Thor: Ragnarok cumple en todos sus aspectos, sobresale en algunos de ellos y decepciona en puntos centrales, en su propia mitología y en su desdén a esa mitología. Comparando el viaje con las dos entregas anteriores se puede decir sin miedo a equivocarse que es la mejor de la saga, pero no había mucha competencia en ese frente. Al contrario, al compararla con el resto del MCU, termina convirtiéndose en otra comedia llevada adelante a través de su loco elenco haciendo locuras mientras salvan al mundo. Todas las películas de Marvel terminan volviéndose más y más similares unas con otras y, para el momento en el que lleguemos a Infinity War, va a ser una enorme masa indistinta.

Vamos a seguir pagando por ver esa masa, porque la realidad es que no hay nada mejor que ver. Te estamos esperando Justice League.

No hay comentarios.:

SPE © 2017- Buenos Aires, Argentina. Todos los derechos reservados.. Con tecnología de Blogger.