SERIES | BOJACK: DESTRUCCIÓN E IDENTIDAD
La serie animada creada por Raphael Bob-Waksberg volvió más ambiciosa y cruda en su cuarto año. Es el cóctel perfecto entre depresión y diversión.
Por Maxi Molina.
El
número de producciones originales de Netflix crece constantemente y dentro de
ese catálogo hay una serie que pocos conocen y deberían ver. BoJack Horseman fue una de las primeras
que lanzó el gigante del streaming y lo que parecía ser una revelación en su primera
temporada, logró consolidarse en la segunda entrega y superarse en la tercera,
para convertirse en la cuarta, en la mejor ficción de la actualidad.
BoJack
vive en Hollywoo, es un caballo y actor en decadencia que alcanzó la fama en
los ‘90 con una sitcom llamada Horsin’
Around, su único éxito. Siente y vive como podría hacerlo cualquier otro
ser humano. Es alcohólico, drogadicto, narcisista, depresivo y autodestructivo.
¿Animales que interactúan con humanos? ¿Por qué mirar algo así?
Ees una
serie que plantea debates que nadie se atreve a discutir. Es un golpe seco que
te deja sin aire y es tan real que te destroza emocionalmente.
Netflix
lanzó la serie en el 2014 y rápidamente el público se identificó con Bojack, un
caballo que habla y tiene problemas como cualquier persona. Fue el protagonista
de un exitoso programa televisivo durante nueve años pero una vez finalizado,
su vida cambió. Su gran miedo es ser olvidado por eso. Casi dos décadas
después, intenta por todos los medios volver al mundo del espectáculo, pero su
estabilidad emocional y excéntrico estilo de vida perjudicaron cada proyecto
que se le presentó, durante las tres temporadas anteriores.
En
esta cuarta entrega, la trama gira en torno a dos temas: familia e identidad. La
vida de BoJack es una suma errores constantes, daña a todo aquel que lo rodea,
no sabe qué hacer y desaparece. Sin embargo, tiene algo muy en claro, necesita
cambiar y ser mejor persona, pero para lograrlo debe volver a sus raíces.
Emprende un viaje hacia el pasado, llega a la casa donde creció con sus padres
y donde vivieron sus antecesores, un lugar marcado por tragedias, contadas de
forma brillante a través de varios flashbacks.
Hasta ahora,
el tópico familiar de BoJack jamás fue explorado en su totalidad, pero esos
pasajes temporales ayudan a entender como Beatrice, su madre, forjó esa
personalidad tan repulsiva a través del drama que sufrió. Beatrice padece
demencia, deja el geriátrico y se instala en la casa de su hijo junto a
Hollyhock, una joven con rasgos muy similares a BoJack, que quiere conocer a
sus padres biológicos. La convivencia desorienta al protagonista, no sabe cómo
afrontar la situación y vuelve al camino de la autodestrucción.
La
serie, esta vez, sube la apuesta y logra una temporada más oscura. Profundiza temáticas
como las adicciones, la depresión y cómo responde la sociedad ante esta
enfermedad pero también aborda la demencia.
El libreto contribuye a la construcción de los personajes secundarios, que no sólo acompañan sino que cada uno se destaca. Es el ejemplo de Mr. Peanutbutter, un perro actor muy famoso que sin conocimientos ni infraestructura aspira a ocupar el cargo de Gobernador de California pero Diane, su esposa, cuestiona la candidatura y esto desemboca problemas en la pareja.
El
personaje más entrañable de la serie es Todd, un joven extrovertido que vive en la casa de Bojack, su mejor
amigo, quien no sólo lo maltrata regularmente sino que además lo traiciona y
provoca un quiebre en la relación. Su arco argumentativo, en esta temporada, se
divide en dos: en los primeros episodios reconoce su asexualidad y en la
segunda mitad aparece su costado más ocurrente con aventuras e ideas cómicas
pero incoherentes.
En la
trama se desarrollan, una vez más, temas que no se plantean ni discuten
habitualmente, como sucedió en temporadas anteriores con el aborto o el
posicionamiento acerca del ejército norteamericano. Su lugar es Netflix,
ninguna cadena televisiva permitiría abordar esos temas que necesitan ser
debatidos en los medios de comunicación. BoJack
Horseman es honesta, actual, rompe con los moldes establecidos y hace reflexionar
a la sociedad.
Uno
los mayores logros de la serie es su guión: convergen entre sí dialogos
inteligentes, reflexivos y profundos, pero también hay juegos de palabras
ingeniosos y gags hilarantes sobre animales. Tiene detalles y referencias imperceptibles
que se visualizan sólo con una segunda mirada, siempre se descubre alguno nuevo
y ese nivel de exigencia en los pormenores la hace única.
Es la
temporada más oscura y mejor lograda de Bojack
Horseman. Ninguna serie tiene tanto impacto emocional como ésta. Es graciosa
y la vez devastadora anímicamente. BoJack necesita cambiar, no puede repetir
los errores del pasado y seguir perdiendo amigos o conocidos. Es tóxico y todo
aquel que entra en su vida, humano o animal, sufre las consecuencias y no vuelve
a ser el mismo. En esta nueva temporada asume el desafío y logra cambiar.
REDACCIÓN: Maxi Molina | FOTOGRAFÍA: Ibdm | Series | SPE 2017






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